El olvido de las tierras de la Raya

Tanto Los Corianos, como El Coisal, pertenecientes al término municipal de Navasfrías, y por lo tanto, la misma Navasfrías, hasta pasado el primer tercio del siglo XX, estaban completamente incomunicadas, no existiendo medios de transporte mecánicos, ni carreteras que pudiesen posibilitar un medio de estas características para poder desplazarse hasta la cabeza de partido, centro administrativo y comercial en aquel tiempo. Los desplazamientos tenían que efectuarse a pie o en caballerías, bien para llegar a su destino , o para enlazar en Perosín con los coches de línea,  que salían de Perosín a Ciudad Rodrigo los Domingos, Martes, Jueves y Sábados a las diez de la mañana, con un coste total de 7 Pts. no pudiendo regresar el mismo día, ya que los coches de vuelta  salían de Ciudad Rodrigo los Lunes, Miércoles, Viernes, y Sábados a las nueve de la mañana, con un coste igual al de ida, 7 Pts. En caso de ir o venir a cualquiera de los pueblos intermedios, de Perosin a Villasrubias 2 Pts., de Perosín a Robleda 3 Pts., de Perosín a Bodón 5 Pts., de Perosín a Ciudad Rodrigo 7 Pts. Al regreso y después de una estancia obligatoria de una noche en  en Ciudad Rodrigo, o bien tenían que hacer el camino a pie de Perosín a Navasfrías, o avisar algún amigo o familiar, antes de partir, que los esperasen con alguna caballería el día del regreso; también había quien octava por hacer el trayecto caminando 47 km, Ciudad Rodrigo, El Bodón, Fuenteguinaldo, Casillas de Flores, y Navasfrías, o a la inversa. Con el tiempo el coche de línea se fue acercando a medida que se fueron abriendo las carreteras, si así se podian llamar los caminos de entonces por donde circulaban estos coches que hacían la línea hasta  Fuenteguinaldo, llegando más tarde  a Casillas de Flores; pero no fue hasta casi terminada la guerra del 36, cuando por fin pudo llegar a Navasfrías; aunque al principio eran camiones los que hacían este trayecto, viajando en la caja del camión protegidos por el toldo.

En el año 1916 da comienzo la construcción del puente del regato de Codesal, siendo alcalde del municipio Luis Hernández Alfonso, más conocido por todos los navasfrieños como   Luis Civil. La ejecución del puente fue llevada a cabo por un ciudadano portugués conocido en Navasfrías como Juan Pedrero, quien a pesar de no saber leer ni escribir, según informaciones, ejecuto su construcción con verdadera maestría. El puente de un solo arco y después de casi cien años soportando el peso y el paso de carros, camiones, autocares y toda clase de vehículos, y aunque en desuso, hoy día, por la modificación en el trazado de la carretera para hacer más suave la curva en ese punto, se conserva en buenas condiciones. Se inauguró en 1918, siendo un acontecimiento, con la incertidumbre si aguantaría, o no,  el paso y peso de vehículos y carros, ya que fue el primer puente totalmente de piedra y un arco, construido en el municipio.

Esto no supuso la puesta en marcha de la construcción de la carretera para terminar con el aislamiento que durante tantos años venían padeciendo los navasfrieños, ya que tuvieron que pasar muchos años más para que pudiesen intentar salir del olvido que padecía esta población. Fue en 1935, siendo alcalde en la segunda república León Almaraz Moreiro cuando se emprenden los trabajos,  comenzando por el puente de la Ribera, y seguidamente machacando la piedra para hacer el firme de la calzada y empalmar ya con el tramo de Casillas de Flores, y seguidamente continuar hasta el pueblo, pero ya en 1936, finalizando después de 1937. La condición para poder trabajar en la carretera era estar inscritos en las listas del sindicato obrero, cuyo responsable y encargado de estas afiliaciones era Román Martín Almaraz, presidente de la Casa del Pueblo. Unos se apuntaban al sindicato convencidos de sus ideas republicanas y otros por la necesidad de trabajar. Algunas de estas personas que comenzaron los trabajos, fueron: Crisanto Montero, José González y Manuel Montero. Al darse la circunstancia que los trabajos estaban en pleno desarrollo cuando se lleva a cabo el golpe militar contra la Republica, algunos de aquellos trabajadores fueron llamados a filas en el bando llamado nacional, ya que Salamanca fue el cuartel general de los sublevados, teniendo que presentarse en sus destinos. Los que quedaron, en cambio,  tuvieron que continuar trabajando pero sin cobrar su sueldo durante un mes, ya que esta fue la sanción impuesta por el brigada de la guardia civil Braulio Manzano, responsable de la población, por el hecho de estar afiliados al sindicato obrero, tratando de evitar la intervención sobre todo de los falangistas, y así evitar represalias que podian conllevar penas de prisión e incluso fusilamientos. El encargado de controlar la asistencia de los castigados  al trabajo en la carretera fue Modesto Píriz.

Cuando comienzan los trabajos en el puente de la Ribera, para sustituir el antiguo, llamado de Valdemadera, un joven matrimonio se instala cerca del puente, construyendo una casa y un Ventorro para abastecer a los trabajadores que continuaban en la construcción de la carretera. Este matrimonio estaba formado por Toribio Núñez Guerrero y Míguela Sánchez Valiente, hija de Federico, prolongando su estancia durante varios años.

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