Golpe a Golpe

Las sensaciones y los recuerdos de los primeros años de nuestras vidas nos acompañaran para siempre, y muchas veces, esos sucesos, nos sacaran algunas sonrisas al recordar ciertos momentos.

En mis primeros años en la casa del número 15 de la calle La Lanza, más tarde número uno de la calle Ángel, el soniquete del martillo sobre el mineral, al que mi vecino Dionisio Martín nos sometía cada sábado con todo el mineral recogido en las minas durante la semana, fueron las primeras noticias en las que tuve una vaga idea de la actividad a la que se dedicaban gran parte de hombres y mujeres navasfrieños.

El trabajo de mi vecino, estaba acompasado con su entusiasmo por una canción, al repetirla una y otra vez para seguir triturando aquellas piedras con los golpes incesantes del martillo. Canción que al final terminamos por repetirla como papagayos mis hermanas y yo mismo.

"Perfidia". Esa era  dicha canción, repetida por mi buen vecino, una y otra vez, hasta dar por finalizado su trabajo. Este fue mi primer contacto teórico con la wolframita, debido a las explicaciones que sobre el tema recibí de mi Padre.

Golpe a golpe se fueron aliviando muchas economías de diferentes familias navasfrieñas durante las cinco primeras décadas  del siglo XX; décadas en las que los navasfrieños sufrieron diversas adversidades, no solamente la perdida y minusvalías de algunas personas, también enfermedades no detectadas en un principio, pero que serían la causa, más tarde, de muertes en personas jóvenes por la inhalación del polvo de sílice cristalino al picar y barrenar en zonas de rocas sedimentarias, ya que de la noche a la mañana habían cambiado la agricultura y la ganadería por el trabajo como mineros, en algunos casos sin protecciones adecuadas dentro de las galerías y  sin la mínima preparación exigible en las labores mineras como picadores, barreneros y dinamiteros, sumándose a estas desgracias, la pandemia del 18, en la que de 1586 habitantes, enfermó el 94,58% y falleció el 5,34%, 58 personas, continuando con la revolución asturiana del 34, siendo aquí baja un joven militar, el levantamiento de parte del ejercito contra  la república en el 36, con cinco soldados y un carabinero muertos en diferentes combates, llevándose a cabo, en los primeros meses, la ejecución por los falangistas, de tres civiles fuera de las trincheras y del termino navasfrieño, sumándose además la muerte de una mujer fallecida en su domicilio, agobiada por circunstancias personales y malos tratos asociados a su pensamiento político, todo, unido a la desbandada hacia tierras argentinas que se llevó a cabo durante estas décadas, con casi 400 desplazados. Hechos que, de alguna forma, afectaron la tranquilidad y en algunos casos la convivencia de muchas personas.

Todas estas desgracias se verían atenuadas, en cierta forma, con el incremento en sus economías de lo que supuso, durante este periodo, todo lo relacionado con la wolframita, un mineral importantísimo, no solo para la industria civil, sino también, en este caso, para la industria militar.

La evolución y desarrollo del Wolframio comienza con el descubrimiento y aislamiento del tungstato de calcio en el año 1751 por el químico y mineralista sueco Fedrik Cronstedt, recibiendo este mineral el nombre de Scheelita, y dos años más tarde, en 1753, en la localidad guipuzcoana de Bergara, los hermanos Fausto y Juan José Elhuyar Etxenique logran aislar otro mineral, el tungstato de hierro y manganeso, esta vez su nombre sería el de wolframita. Estos dos minerales, les llevarían a la obtención del Wolframio o tungsteno, metal que, durante la segunda revolución industrial, sería de gran importancia para las aleaciones con otros metales.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX comienzan a conocerse zonas, tanto en España como en Portugal, donde dan comienzo los hallazgos de piedras de aspecto negruzco achocolatado en la superficie de algunos terrenos, dando lugar a la denuncia de estas tierras como zona minera para su explotación. Uno de estos terrenos, en Portugal, estaba situado en la Barroca, concejo de Covhilâ, distrito de Castelo Branco, abriéndose unas minas para la extracción de wolframita en las minas de la Panasqueira, en dicho pueblo de Panasqueira, cercanas a la Barroca. Estas minas son las más grandes de la Península y una de las más grandes del mundo, donde además de este mineral, aparecieron otros como scheelita, casiterita, calcopiritas y metales como la plata y algunos más

La casiterita, en esta zona, y en otras , incluida la navasfrieña, había sido objeto de búsquedas  durante la dominación de Roma, e incluso en épocas anteriores por otros pueblos que habían ocupado la Península.

La explotación principal de la Panasqueira, la wolframita, fue el principal mercado en la adquisición de este mineral para agregarlo al de las explotaciones navasfrieñas y legalizarlo, una vez dentro de las minas, como si fuese el producto de las extracciones de las diferentes explotaciones abiertas en la zona cuando este mineral era comprado por los alemanes ya desde la primera guerra mundial, pero aumentando la adquisición por alemanes y aliados, sobre todo en la segunda.

La extracción de la wolframita en la zona navasfrieña, y el contrabando de este mineral y el de la scheelita, se prolonga durante varias décadas , en parte debido también a la guerra de Corea dado el valor que tiene para dar estabilidad al anima de las armas y que no sufran alteraciones durante un uso prolongado, incluidas ametralladoras , cañones, y otras armas, ya que tiene el coeficiente de dilatación más bajo de cualquier metal puro, al mismo tiempo que sirve para reforzar la munición anti tanques, logrando la penetración en los blindados. También es empleado en la industria civil por la dureza que aporta al desgaste, y por su resistencia a las altas temperaturas, cuya fundición se acerca a los 3500ºC (3410) y su ebullición a los 6000ºC (5930), empleado entre otras cosas, en la fabricación de electrodos, escariadores, cuchillas para maquinas herramientas, asi mismo para reforzar con un baño, el corte de brocas para hierro y otros metales en la industria.

La widia, entre las aleaciones de metal duro, patentada en 1927, compuesta por una aleación de carburos de wolframio, titanio, vanadio, y cobalto, es otro metal empleado en las herramientas de corte con una resistencia térmica de 800ºC.

El wolframio tuvo una función muy importante en el alumbrado en general, empleado en los filamentos de las lámparas, dada su característica de resistencia a la fundición, así mismo utilizado en las pantallas de rayos X y en los platinos en aleación con cobre o plata por su alta resistencia al arco eléctrico. Debido a su dureza, también es empleado en aleaciones con otros metales para reforzar la resistencia de estos.

El precio de un kg de wolframita que en un principio tuvo unos precios bajos, entre 6 y 8 pesetas, debido en parte al bajo contenido de ácido tungstico, se fue incrementando con los años hasta alcanzar las 250 pesetas kg. En este negocio, si así se puede llamar, las ganancias siempre fueron ajustadas a su participación en la cadena, con ganancias diferentes para los que trabajaron por cuenta ajena en las minas, los que trabajaron por cuenta propia, los porteadores, y para los compradores que facilitaban el mineral a cada una de las partes, llegando a alcanzar precios totales para el reparto a toda la cadena ligeramente superiores a las 330 pesetas por kg. Estos compradores que conseguían el mineral para ambos bandos, siempre mantuvieron contactos o socios en los pueblos cercanos de la zona portuguesa. De todas formas, algunas veces, la que marcaba los precios era la necesidad de conseguir el mineral, llegando a pagar los alemanes por una tonelada de wolframita 50000 dólares, unos precios que al cambio podían alcanzar un poco más de 500 pesetas el kg.

Los agentes de uno y otro bando, tratando de acaparar la adquisición de los minerales, tanto wolframita como scheelita, estaban presentes en las zonas mineras tanto de España como de Portugal. En Navasfrías principalmente fueron tres los alemanes que trataron de adquirir todo el mineral posible, aunque los aliados también disponían de personas que trataban de ser ellos los que adquiriesen el mineral, convertido en contrabando, siempre que fuese requisado "in itinere" todo lo que pasaba de las minas portuguesas a las navasfrieñas para regularizarlo como producto propio y ser vendido a los alemanes, como el que salía de dichas minas navasfrieñas hacia los puertos  portugueses adquirido por los aliados.

En esta época, también hubo casas y establos que se convirtieron en almacenes para guardar temporalmente los minerales adquiridos por los navasfrieños en las minas portuguesas, entrando por la noche, cuadrillas de macutéros, a través de los puentes del Encalado. de Linares y del Bardal, para ser depositados en fosos que se habían abierto en dichos edificios, cercanos unas veces a estos pasos y otras un poco más alejados, hasta llegar, en ocasiones, al centro del pueblo, para luego ser adjudicados al mejor postor. 

La picaresca y el engaño, tuvieron sus tiempos en estos negocios de la frontera. La pirita tostada y envuelta con la wolframita podía acarrearle perdidas sustanciosas a los compradores, teniendo que utilizar barras imantadas para cerciorarse que el mineral no estaba adulterado, tanto en las compras a particulares, como en las subastas una vez el mineral había sido requisado como contrabando. El engaño entre socios tenia, a veces, la petición, del vendedor, para a que a sus socios se les dijese, si preguntaban, que el precio por kg había sido un duro inferior que el abonado a el por la venta. Estos y otros engaños solían poner en un aprieto, para evitar pérdidas o enfrentamientos, a aquellos que día a día trataban de adquirir grandes cantidades de mineral.

El wolframio o tungsteno, de símbolo W, pertenece al grupo 6 de la tabla periódica de los elementos, de símbolo atómico 74 ( 74 protones por átomo) integrado dentro de la familia del cromo y como queda dicho anteriormente se obtiene a partir de dos elementos, la wolframita, tungstato de hierro y manganeso y la scheelita, tungstato de calcio.

El tungstato de hierro y manganeso, wolframita, se encuentra a veces, como en el caso navasfrieño, integrada en vetas de cuarzo, tras el proceso de enfriamiento del magma, en grietas de la corteza terrestre, dando lugar a la formación de pegmatitas graníticas, y también a la cristalización en zonas hidrotermales. Otras veces en rocas metamórficas de contacto con formaciones calizas, originándose los yacimientos de tungstato de calcio, scheelita, encontrándose estos minerales, en ambos casos, en las minas portuguesas de la Panasqueira. 

"En el nombre del Señor. Amen. Porque las cosas que se hacen ahora prontamente se van de la memoria, si no permanecen por escrito, pues la escritura conforta la memoria y libra del olvido lo incómodo."

(Fernando III en la demarcación de los límites de Salvaleón. S/ un escrito  de su padre Alfonso IX).

XXº P.

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