El Coisal y sus habitantes

En el último cuarto del siglo XIX, los campos de Codesal eran terrenos que recibieron este nombre por tener, en aquel entonces, abundantes plantas de codeso, una papilionácea de flores amarillas  que crecía en todos los terrenos situados por encima de los campos de Fuente Barroco, y El Rofraile, ensanchándose, estos campos, hacia el Camino de los Molinos, que partía de la casa y molino de María Chaparra, pasando entre la casa de León Paíno Pérez, y la casa y molino de Teodoro Paíno Pérez, para enlazar con el Camino de la Veguita donde estaba situada la casa y molino de José Paíno Martín, continuando más adelante por la margen izquierda del Águeda, donde estaba situada la casa de Habanero (chozo de piedra), y la casa y molino de Lurú. Siguiendo el cauce del Río, a no mucha distancia, en la margen derecha del Águeda, estaba situado otro molino, el de Peleche;  pero continuando estos terrenos por la margen izquierda hasta la desembocadura del regato de Codesal; siendo este mismo  regato el que delimitaba estos campos en su margen derecha  desde la frontera hasta el final de su recorrido; aunque, hoy día, designemos con otros nombres algunos terrenos enclavados dentro de este término. El resto de terrenos comprendidos entre los dos regatos de esta zona, el de La Ribera , y el de Codesal, desde la frontera hasta el río Águeda, eran conocidos como Las Cumbres; contando ya entonces con varias viviendas, pequeños caseríos sin escudos ni blasones como el resto de casas del casco urbano, levantados día a día con el esfuerzo de hombres y mujeres, la mayor parte de ellos caminantes de otras tierras, ligeros de equipaje, buscando en su camino la forma de sobrevivir con las herramientas que la naturaleza les había dado, al principio sus manos, más tarde algunos animales que iban adquiriendo, y unos pocos aperos de labranza, en algunos casos construidos por ellos mismos, y que les ayudarían a obtener de la tierra los productos necesarios para sacar adelante sus familias con grandes sacrificios, escaseces, penurias, y trabajo !Mucho trabajo¡ Algunos en pequeñas explotaciones con unas pocas hectáreas de terreno alrededor de las casas, alejadas unas de otras excepto el núcleo principal que lo componían unas cuantas familias, de ellas, casi todas emparentadas y muy numerosas. También pertenecían al Coisal las situadas en el Camino de Codesal, en la margen derecha del dicho Regato de Codesal.

Aunque algunas de las casas dispersas en los campos de las Cumbres son de mediados del siglo XIX, incluido el molino de Ceguera, y la Casa del Infierno, es aproximadamente en las dos últimas décadas de este siglo, cuando comienzan algunas familias a situarse en la zona conocida más tarde como el Coisal. La primera familia en asentarse en esta zona, a finales de 1887, en el núcleo principal de los caseríos conocidos hoy día como El Coisal, en la llamada Casa de la Cumbre, fue Gregorio Caballero Acosta, más conocido como el Boticario, juntamente con su esposa Gregoria Lorenzo Píriz (Síca).  El vecino más cercano en aquella época, hacia el interior de los campos de las Cumbres y a poco más de unos quinientos metros aproximadamente, es su hermano Pedro Caballero Acosta, relacionado con otra de las casas cercanas, ya que una de las hijas de Pedro, Antonia  Caballero González, contrajo matrimonio en 1912 con Valeriano Martín Holgado, uno de los hijos de Genaro Martín y María Holgado,  pasando a ser la residencia de Valeriano a la muerte de sus padres, y conocida hoy día como la casa de la tía Antonia. 

 Otra de las hijas de Pedro, Francisca Caballero González había contraído matrimonio en 1910 con Segundo Holgado Ramos, de profesión  jornalero, e hijo de José Holgado, arriero de profesión, y de Camila Ramos, residentes extramuros de Navasfrías,  en los Corianos, y Segundo, aunque residente en los Corianos con sus padres, pasaba algunas temporadas en Villamiel trabajando como jornalero. Este, después de contraer matrimonio, permanecería en la casa de Pedro, con lo cual, más tarde, seria conocida como la casa de Segundo Holgado.

Por otra parte, anterior a la celebración de los matrimonios de las hijas de Pedro, Juan y Manuel Toribio Martín, naturales de Casares, hijos de Carlos Toribio, natural de Carabusinos y de María, natural de Casares, obispado de Coria, y vecinos de Puebla de Azaba, obispado de Ciudad Rodrigo, contraen matrimonio en Navasfrías  con Leonarda y María Caballero Alfonso respectivamente, Juan en 1889 y Manuel en 1893. Leonarda muere en 1891, y Juan más tarde abandona el pueblo emigrando a Francia, pero Manuel y María se instalan en una casa en el Camino de Codesal y al lado de la casa del Guapo, a una distancia relativamente cerca de la casa del Boticario, pero separados por el Regato de Codesal, construyendo  un ventorro al lado del entonces camino de Casillas de Flores, donde durante años se despachaban diferentes artículos: azúcar, vino y otros muchos productos. La clientela de dicho ventorro, provenía principalmente de todas las casas que ya existían en el campo de Las Cumbres, en un radio aproximado de menos de dos kilómetros a la redonda, casas de campo de la Cumbre, de Genaro, de Felipe, de León, de Candidito, de Federico, de Gago,  de Manilla, de Borracho, del Guapo, de la Brezosa, de Lanchas, y la del Infierno; juntamente con los habitantes de Lageosa da Raya.

Otra de las familias que se estableció en una cabaña, muy cerca del Boticario, en la calleja que atraviesa hacia Portugal por los campos situados entre el Regato de Codesal y Las Camoas, conocidos entonces como la Barroca del Trigo, hoy día más conocido, este camino,  como la Calleja del Tumbas, Rúa da Cancela en la parte portuguesa, fue Agustín Moreno Sánchez, natural  de Eljas, provincia de Cáceres que, con su mujer e hijos, todos naturales de Navasfrías, se dedicaron a la cestería, aprovisionándose del material en el castañar del Soto de San Martín de Trebejo, vendiendo las canastas en los pueblos portugueses y españoles cercanos. Con el paso de los años, una de las hijas de esta familia, formo una nueva en 1903 con un hijo de la familia Palos- Carriço, conocidos como los rusos de Lageosa da Raia. Esta nueva familia, Palos- Moreno, sería  muy importante para el aumento de la población en esta zona, debido a su larga descendencia, estableciéndose al lado de la casa de Gregorio Caballero Acosta, y construyendo su vivienda en un trozo de terreno adquirido a este.

La Casa del Infierno, situada en la margen izquierda del río, y  a la izquierda también de un desvío que sale del Camino de la Cumbre hacia el molino de Ceguera, y una zahúrda donde hoy día están las casas de los Palos-Collado, era, en 1846, propiedad de Juan Collado González y  María Lucia Martín Clemente, molineros de oficio, ejerciendo este trabajo en dicho molino de Ceguera, situado a la  izquierda del río, y movido por las aguas embalsadas en la presa conocida como Pesquera de Ceguera ,  situada un poco más abajo de la desembocadura del Regato de Codesal. La heredera de este alias fue Visitación Collado (Ceguera) nieta de Juan e hija de Manuel Collado Martín, y residente en el pueblo.  Con el paso del tiempo, tanto la Casa del Infierno, como la zahúrda y los terrenos donde están situadas, y el molino de Ceguera, situado por debajo de la zahúrda, y en la misma orilla del río,  pasan a ser propiedad de la hermana de Manuel e hija de Juan, Cándida Collado Martín, molinera también y viuda de Adrián Caballero Almaraz, molinero que fue, muerto un dieciséis de Abril de 1876 a los treinta años de edad por inmersión en las aguas del río de este pueblo, según la declaración de los facultativos. Más tarde pasarían estos bienes al hijo natural de Cándida, Tomás Collado Martín. Ya en 1929, tanto la vivienda, como los terrenos pasarían a ser propiedad de Alejandra hija de Tomás, casada con Gregorio, de la familia Palos Moreno, residentes en las casas del núcleo principal del Coisal, siendo otra de las familias que se establecieron definitivamente en este lugar en la Casa del Infierno; aunque más tarde construyeron otras casas en esta misma zona, pero ya en el cerro donde estaba situada la zahúrda. La asignación del nombre de esta casa, como Casa del Infierno, no parece obedecer a la orografía o topografía como la Casa de la Cumbre, ni tampoco  como el resto de casas del campo a los nombres de sus propietarios, sino más bien al estado de ánimo de estos, debido a los desbordamiento del río y el estruendo producido por las crecidas durante la época de lluvias y las tormentas, cuyas aguas llegaban hasta la misma casa, situada muy cerca de la orilla del río y que les llevarían  a exclamaciones por su parte como “Esta casa es un Infierno”. La travesía del río que en principio se efectuaba sobre un par de vigas y unas maderas, pasó a conocerse también como Puente del Infierno al ser construido en este mismo lugar por el Ayuntamiento del pueblo, siendo su alcalde Juan Ramos.

La casa de Lanchas, situada rio abajo después de la del Infierno, estuvo habitada, también con su molino, a partir de 1875 por Nicolás Lanchas Francisco y Casilda Ramos Holgado, él, natural de Casillas de Flores, y molinero de profesión, ella, natural de Navasfrías. A partir de 1905, ya fallecida Casilda, su hijo Manuel contrajo matrimonio con Calista (vulgo Eugenia) Peña Holgado, siguiendo los dos  con Nicolás en su vivienda, y ejerciendo de molineros. 

En las casas del Camino de Codesal, y a la muerte de María Caballero en 1922, Manuel Toribio continua en la vivienda con sus hijos, catastrada como la Casa de Toribio, pero conocida como la Casa del Hurdano, situada muy cerca de la del Guapo hoy de los herederos de Vidal Boliche, situadas en la ribera derecha del Regato de Codesal, y en el camino de este mismo nombre.

Así mismo a la muerte de Gregorio Caballero, acaecida en 1928 sin descendencia, su viuda, Sica, abandonó el Coisal, vendiendo la casa y un trozo de terreno con su noria a Manuel Montero (Monterillo).  

Algunas de estas personas juntamente con un nuevo matrimonio formado por Victoriano Lanchas y Juana Palos, construyeron algunas casas más en la zona del Boticario entre 1903 y 1932. Antes de finalizar el siglo XIX otra nueva casa había sido construida en la orilla izquierda del Regato de Codesal, muy cerca de Toribio y el Guapo.  a escasos doscientos metros del resto de las casas y al lado del camino de Casillas, conocida desgraciadamente hoy día como la casa de los Huérfanos. En esta casa vivieron en su día un joven matrimonio cuyas nupcias fueron celebradas en 1895, compuesto por Jerónimo Clemente Domínguez y Basilia González Fernández, falleciendo los dos, él, en 1917 y ella, en 1918 después de haber tenido ocho hijos, de los cuales sobrevivieron cinco. Uno de los hijos de este matrimonio, Feliciano Clemente González contrajo matrimonio con Andrea Toribio Caballero, hija de Manuel Toribio Y María Caballero, haciéndose cargo del ventorro de Toribio  durante varios años más. Otra de las hijas de Manuel y María, Gregoria Toribio Caballero, contrajo matrimonio con Florencio Navais Collado, conocido como el Roso (hijo de la Rosa), fijando su residencia más tarde en una vivienda a poco menos de un kilómetro del núcleo principal del Coisal. Los últimos en incorporarse  a esta zona fueron los hermanos Holgado Guerrero, procedentes de los Corianos, Esteban casado en 1928 con Florentina Sánchez Valiente, hija de Federico y María, se estableció en la casa de Federico, casándose nuevamente a la muerte de Florentina, con Basilia Jorge en 194o, y continuando en la dicha casa de Federico con Basilia y los hijos habidos en su primer matrimonio con Florentina; otro de los hermanos, Manuel, casado con Isabel Martín Rivero en 1945, fijo su residencia en la casa de Claudio Martín, padre de Isabel, e hijo de Genaro, aunque la casa se conoce hoy día como la casa de Gallina. Además, un tercer hermano, Valentín Holgado Guerrero , contrajo matrimonio, en 1943, con Florentina Collado Lanchas, nacida en la casa del infierno e hija de Tomás y de Regina Lanchas Ramos, estableciéndose en una casa construida con la ayuda de Gregorio, su cuñado, y algunos de los vecinos del Coisal, entre ellos Manuel Monterillo. La ultima de esta familia en contraer matrimonio y seguir en la zona, fue Florencia Collado Lanchas, hija también de Tomás, casada en 1954 con Daniel Alonso López, y residentes durante algún tiempo en la casa de Segundo Holgado. En la década de los cuarenta, otro de los hijos de Francisco el portugués, Domingo Palos Moreno, contrae matrimonio en 1941 con Manuela Baz Martín, residiendo en la zona de las cumbres, y más tarde incorporándose al núcleo principal del Coisal. Todas estas familias, o sus descendientes,  llegaron a alcanzar un censo de población, en 1950, de 84 habitantes, siendo necesario la construcción de una escuela, la cual llego a albergar en su interior hasta cuarenta alumnos, todos los de la zona del Coisal, las casas de las Cumbres, algunos de la Fábrica de la Luz y además los de la raya de Portugal, casas de Capote y Vechy. La escuela, aún en pie, está situada al lado de la carretera de Casillas, en la Barroca del Trigo, y cerca de la calleja del Tumbas, con el fin de poder atender las necesidades educativas de  esta zona tan alejada del casco urbano, encargándose de la docencia la maestra D.ª Julieta y a continuación de esta, D.ª Antonia González González; después que varias personas sin titulación, hubiesen dado clases en casas particulares, entre ellos, un corrector de imprenta, republicano de gran preparación, desterrado de Madrid después de la guerra.




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