Años de lágrimas y sufrimientos
Una vez dejados atrás los terribles acontecimientos acaecidos en el pueblo de Navasfrías al final de la segunda década del siglo XX, con la mal llamada gripe española de 1918, donde de los 1686 habitantes enfermaron 1500 y fallecieron 58, y a pesar de la calma que se respiraba en esta zona, debido en parte a que la mayoría de sus gentes, a partir de la desamortización de la Orden de Alcántara eran propietarios de algún trozo de terreno, pequeñas propiedades con los cuales poder atender al mantenimiento y las necesidades familiares, otra vez en Octubre de 1934 comienzan a abrirse heridas profundas en alguna familia navasfrieña. La familia Pérez González es destinataria del primer comunicado de baja en el apaciguamiento de la Rebelión Asturiana, promovida por Alianza Obrera Y Campesinos. Tomás Pérez González, nacido en Navasfrías el día 20/12/1904, hijo de Santiago Pérez y de Ezequiela Atilana González, brigada del III Tabor de Regulares de Tetuán, cae víctima de los disparos de los campesinos asturianos, recibiendo sepultura posteriormente en el cementerio de Grado a la edad de 29 años. Otra de las familias que sufrieron la angustia de estar pendientes de las noticias provenientes de la zona asturiana para el apaciguamiento de la rebelión, fue la familia Paíno Moreiro, máxime después de recibir en el pueblo la noticia de la trágica muerte de Tomás, ya que uno de sus miembros reclutado en la leva del 33, emprendió aquí un largo camino que, con un pequeño descanso, volvería a reanudar otra vez en el 36 durante tres años más, deambulando con las armas en las nanos, de ciudad en ciudad, de trinchera en trinchera y de campo de batalla en campo de batalla. (Historia grabada en mis recuerdos. Puchero Zarceño de Morales Paíno)
Las
decisiones adoptadas con la entrada de la CEDA de Gil Robles en el gobierno de
los radicales republicanos de Lerroux, después del triunfo en las urnas de la
derecha en Noviembre de 1933, provoca, en los meses sucesivos, la paralización
de las reformas aprobadas por el gobierno anterior, entre ellas la agraria,
además de anular las disposiciones referentes a los arrendamientos, y también
las concernientes al salario, y
jornada, incitando, todo esto, a una
huelga general por el malestar del sindicato agrario, y de los trabajadores del
campo; descontento que iría en aumento hasta llegar el día cinco de Octubre del
34 a la revuelta de los campesinos y los mineros asturianos, dando comienzo con
una huelga general indefinida, apoyada por los sindicatos CNT y UGT, como en
otras partes de España, que derivó en un levantamiento general de todo
Asturias, arrastrados por el proceder de los anarquistas, la izquierda radical
y los ataques de los mineros utilizando
grandes cantidades de dinamita existentes en las minas para provocar el
caos, llevados por el descontento
general acumulado durante años, y por las consecuencias que había tenido la
entrada de la CEDA en el gobierno, que aunque no derogo la reforma del 32,
provoco el despido de casi 29.000 jornaleros, cayendo también el precio del
pago de los jornales un 50%; respetando
los pocos avances en el reparto de tierra que hasta entonces se les había
concedido a los yunteros. Esta reforma había sido aprobada por el gobierno de
Manuel Azaña, formado por los republicanos y el partido socialista, para paliar
la precariedad que todos, durante tantos años, venían arrastrando, sobre todo,
los habitantes de pueblos extremeños, andaluces y algunas zonas de la provincia
de Salamanca Toledo y parte de Castilla la Mancha.
Después de
los acontecimientos de Asturias, el gobierno de la derecha pone en marcha una
nueva reforma agraria en 1935 que, como venía sucediendo hasta entonces con sus
reformas, a los únicos que beneficiaria, es a los propietarios de grandes
fincas.
Desde el
siglo XVIII con monarquías absolutistas, señoríos, órdenes militares, grandes
terratenientes de la burguesía y la nobleza que disfrutan de los privilegios de
la Mesta, y las propiedades de los monasterios, a veces ocupando grandes
extensiones de terreno de manos muertas, convierten a las gentes de estos
territorios prácticamente en esclavos al servicio de los poderosos. Todo esto
aún se iría agravando durante todo el siglo XIX debido a la desamortización
y venta de los territorios
pertenecientes a las órdenes militares, y los monasterios, así como las tierras
comunales y de propios usurpadas a los ayuntamientos, que son adquiridos en las
subastas por personas de la administración, la nobleza, y los grandes
terratenientes, los cuales están al tanto, desde la administración, de las
subastas y las condiciones de estas fincas, a las cuales en ningún caso tendrán
opción los habitantes de los pueblos, abonando el 10% a la hora de formalizar
las compras en las subastas, adjudicándoles las propiedades sin finalizar el
resto de pagos en la mayor parte de los casos, enriqueciéndose, al mismo
tiempo, y en la misma medida, que condenan a los habitantes de los pueblos
donde están situadas estas fincas, al hambre y la miseria. La situación de
estos campesinos sin tierras, y en la miseria, es denunciada, por Vicente
Paíno, en la defensa de Extremadura contra la Mesta, ya desde el siglo XVIII,
con propuestas para poder solucionar las carencias de los pueblos extremeños;
así mismo Campomanes trató de llevar a efecto una reforma agraria como ministro
de Carlos III, consiguiendo exclusivamente el reparto de unas pocas tierras
comunales a los yunteros; también Jovellanos, denuncio en su día la
despoblación de los pueblos, ligada a la pobreza existente, con gran cantidad
de baldíos como causa del empobrecimiento de la nación y sus gentes,
proponiendo diferentes fórmulas para convertir estos terrenos baldíos en
pequeñas propiedades productivas que aliviarían el hambre y la pobreza de estas
gentes, al mismo tiempo que ayudarían a la prosperidad de la nación; no llevándose a cabo ninguna de las
propuestas, que son siempre obstaculizadas por la codicia y la avaricia de las
clases dominantes, agravándose esta
situación durante todo el siglo siguiente para llegar al siglo XX en una situación
de crispación y de miseria intolerables e insoportables para los desheredados
de la tierra, provocando, esta clase política que les habían retirado el
sustento a miles de familias, una explosión de impotencia y rabia hacia los que
durante tantos años les venían negando, a ellos y a sus hijos, el poder vivir
de su trabajo, al excluirlos de los bienes de la nación que solamente pueden
disfrutar unos pocos al convertirse en dueños de la mayor parte del territorio
nacional, provocando, cada día que pasa, más desigualdad con este proceder del
acaparamiento de tierras, en muchos casos para disfrute de unos pocos, con gran
cantidad de hectáreas de terrenos improductivos, convirtiéndose esta situación,
en un callejón sin salida, que lleva, ante el levantamiento asturiano, a una
lucha fratricida para salvaguardar la república, protegiendo al mismo tiempo
los intereses de los poderosos, ya que este gobierno no cambiaría las políticas
que habían llevado a mineros y campesinos hasta aquí, cargando sobre las bases
del ejercito la responsabilidad de una matanza llevada a cabo, en algunos
casos, con verdadera crueldad por algunos miembros de la legión y de las
fuerzas marroquíes integradas en los tabores de regulares de África, bajo las
órdenes del teniente coronel Yagüe y del general López Ochoa, y que les
serviría de experiencia a los mandos como el general Franco, encargado de
sofocar el levantamiento, para llevar a cabo en el 36, tras el triunfo en las
urnas del Frente Popular, una sublevación contra un gobierno legítimo, por otra
parte calificado de ilegitimo por la derecha y los sublevados como pretexto
para llevar adelante el levantamiento militar, justificando la rebelión ante su
conciencia y la de aquellos que definieron esta guerra como una cruzada;
sabiendo perfectamente, como escribiría más tarde Ramón Serrano Suñer. “Los
rebeldes contra el Gobierno del Estado constituido, republicano, eran, a tenor
del Código de Justicia Militar, los que se alzaron y todos los que les
asistimos y colaboramos, ya que no podían ser tales quienes jurídicamente estaban
con el Gobierno constituido.”
Los
problemas que ocasionaban todas las desigualdades, así como el descontento que
provocaron, servirían a algunos militares, tras el ruido de sables que se
venían produciendo en los cuarteles desde 1932 con el fallido golpe militar del
general Sanjurjo; ruido más persistente, posteriormente, por parte de algunos
mandos como el general Mola, ya desde 1934, para agruparse en torno al general Franco en 1936,
después de la inesperada muerte del desterrado Sanjurjo, y llevar a cabo la
página más negra de la historia de España, al emprender un fracasado golpe
militar contra la Republica, e inmediatamente tras este fracaso, la
consiguiente declaración del estado de guerra; teniendo claro por parte de Mola
la forma de proceder en cuanto se proclamase el estado de guerra. “Se tendrá en
cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes
posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, serán
encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o
sindicatos no afectos al movimiento, aplicándoseles castigos ejemplares a
dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas.”
Este levantamiento seria el fin de la reforma
agraria de 1936 del frente popular.
Desde
Navasfrías a lo largo de unos 130 km, muchos campos de este trayecto, tanto por
la parte del Rebollar, como por la salida natural usada hoy día, Casillas de
Flores, Fuenteguinaldo, y El Bodón, pasando por Ciudad Rodrigo, fueron regados
con la sangre de muchos inocentes, cuyos golpes en sus puertas en la oscuridad
de la noche, explotaban en los oídos de toda la familia como un golpe
desabrido, cruel y frio, que les hiela el alma, corta el aliento y para el
corazón. En los campos de esta Salamanca la blanca de los carbonerítos que van
y vienen, siempre con los rostros tiznados, curtidos por su trabajo y las
inclemencias del tiempo; aquí, pero en las dehesas próximas, en un barracón
junto a un aeródromo militar, construido por los sublevados en las propiedades
del ganadero Antonio Pérez Tabernero, se
tomaron los acuerdo que llevarían a ser proclamado Franco, oficialmente en
Burgos, Generalísimo de los Ejércitos, y jefe del Estado, instalando su cuartel
general en la misma Salamanca, pasando a ser su residencia el palacio episcopal
cedido por el obispo Enrique Pla y Deniel, nacido en Barcelona, y entusiasta
partidario de esta sublevación. Otra de las personas residentes en Salamanca,
nacido en el País Vasco, intelectual de gran prestigio, de la generación del
98, pero ligado de por vida a Salamanca y su Universidad, fue Miguel de
Unamuno, quien con pocas simpatías hacia La Republica, mostró su adhesión al
alzamiento militar con declaraciones en las que manifestaba el haber llegado
estos, "para salvar la civilización occidental, la civilización cristiana".
Estas muestras de simpatía, fueron contrarrestadas, a ojos de los sublevados,
con otras manifestaciones y enfrentamientos con miembros destacados de la
universidad y del ejército, en el Paraninfo de la universidad de Salamanca ante
la presencia de Carmen Polo. El discurso del profesor Francisco Maldonado
atacando los nacionalismos catalán y vasco, calificándolos de "cánceres en
el cuerpo de la nación" es contestado por Unamuno: “Quiero hacer algunos
comentarios al discurso, por llamarlo de algún modo, del profesor Maldonado.
Dejare de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra
vascos y catalanes. Yo mismo como sabéis, nací en Bilbao. El obispo, lo quiera
o no lo quiera es catalán, nacido en Barcelona." A pesar del alboroto con
gritos y murmullos, Unamuno prosigue denunciando el abuso que se está haciendo
de los "Anti-España" a todos los contrarios al movimiento nacional.
Esto hace crecer el descontento de los presentes, tratando de acallarlo, pero
Unamuno prosigue, en este caso reprochando la conducta de los alborotadores
entre los que se encuentran, además de muchos falangistas, el general Millán
Astray. "Venceréis pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir.
Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha.
Me parece inútil que penséis en España. He dicho." Esto, posiblemente, lo
igualaría en su destino al del poeta granadino, ante la respuesta de Millán
Astray. “Mueran los intelectuales", seguido de la protesta de alguno de los
intelectuales presentes. Estas protestas no apaciguaron los ánimos del general,
al contrario, sus palabras subieron de tono gritando enfurecido: "Mueran
los falsos intelectuales traidores, señores, traidores."
Las
barbaridades llevadas a cabo al principio por los milicianos de la república,
se fueron incrementando por los nacionales a medida que avanzaba la contienda,
llevada a efecto con más virulencia por parte de los vencedores sobre los
vencidos debido al odio acumulado en ciertos grupos fascistas durante estos
años, prolongándose en el tiempo después de finalizada la guerra.
“De los que
dirigían los pelotones de ejecución, unos eran simplemente jóvenes que
disfrutaban matando. Otros, sin duda, creían que tenían el deber de extirpar
las turbias herejías del liberalismo, el socialismo, el comunismo, el
anarquismo, y la masonería; y cuanto más duraba la guerra, más graves se
consideraban estas ideologías.” Hugh
Thomas.
El crimen fue en Granada.
1ª estrofa.
Se le vio,
caminando entre fusiles
por una
calle larga,
salir al
campo frio,
aún con
estrellas, de la madrugada.
Mataron a
Federico
cuando la
luz asomaba.
El pelotón
de verdugos
no osó
mirarle a la cara.
Todos
cerraron los ojos;
rezaron:
¡Ni Dios te salva!
Muerto cayó
Federico
-sangre en
la frente y plomo en las
entrañas-
...Que fue
en Granada el crimen,
Sabed-¡pobre
Granada!-,en su Granada. Antonio
Machado.
Con todos
los sucesos ocurridos dentro de la zona llamada nacional, se abrirían, por
desgracia, heridas profundas en más familias navasfrieñas durante ese trienio
oscuro y cruel que trajo consigo el golpe militar contra la segunda república,
que da comienzo en 1936. Las consecuencias en la ciudad charra, comienzan a
tener repercusión desde el día 19 de Julio con el fuego a discreción, llevado a
cabo, por el ejército rebelde, contra las personas que disfrutan de su paseo
dominical por la plaza de Salamanca, con un resultado final, por esta acción,
de 11 muertos y varios heridos.
Las sacas
en los pueblos de la provincia, sobre todo en la zona del rebollar y en la
provincia de Extremadura son considerables, comenzando al alba numerosos
fusilamientos en el cuartel militar de Cáceres, según testimonio de un soldado
navasfrieño destinado al principio en esta plaza, para ser trasladado
seguidamente al aeródromo militar de Cuatro Vientos, extrañado por las
descargas que cada día se producían al alba, hasta descubrir la causa que cada
mañana le sobrecogía el ánimo. Anteriormente en la provincia de Badajoz, las
tropas a las órdenes del General Yagüe, provocaron una verdadera carnicería,
después de entrar por Andalucía, sembrando el terror, las tropas africanas bajo
el mando de Queipo de Llano; quien desde la radio de Sevilla elogiaba y animaba
a sus valientes legionarios y regulares, que habían demostrado a los rojos
cobardes y a sus mujeres, lo que significaba ser un hombre de verdad y no
milicianos maricas, asegurando que ellas no se librarían por mucho que se
resistiesen.
“En
ciudades como Sevilla o Granada, la gran población obrera tenía que ser
obligada a aceptar el nuevo orden por medio del terror antes que los militares
nacionalistas pudieran dormir tranquilos. Por eso, los rebeldes no solo
actuaron cruelmente con sus enemigos, sino que además tuvieron que actuar
abiertamente y exponer los cadáveres de los que mataban a la contemplación
pública.” Hugh Thomas.
Los
navasfrieños, como en todas las partes, tenían sus opciones políticas, unos
cuyas convicciones republicanas eran firmes, tuvieron muchos problemas, incluso
penas de cárcel, otros optaron por abandonar sus casas viviendo largos
años exiliados, todos ellos con
procedimientos incoados por el Tribunal
Militar Territorial Cuarto: León Almaraz Moreiro, Alcalde del Aytº de
Navasfrías, Nº de Procedimiento 1886, Año 1936, Signatura Caja 89, Nº de Orden
911 (Exiliado); Ángel Ramos Navais, Concejal de dicho Aytº, Nº Pctº 1886, Año 1936, Sgtrª Caja 90, Nº de Orden
927 (Exiliado); José Paíno Moreiro, Nº Pctº S/N, Año 1941, Sgtrª Caja 342, Nº
de Orden 7338; José Moreiro Acosta, Nº
de Pctº 875, Año 1938, Sgtrª Caja 306, Nº de Orden 4513; Domingo Ramos Navais,
Nº Pctº 678, Año 1938, Sgtrª Caja 315; Nº de Orden 5188. Las consignas del
general Mola de descabezar, con castigos ejemplares, cualquier entidad que no
estuviese de acuerdo con el alzamiento, tuvo como consecuencia la puesta en
marcha, desde el primer momento, de la detención de todas las personas con
algún cargo en los partidos políticos, sindicatos, casas del pueblo, etc…
llevándose a cabo la detención del presidente de la casa del pueblo Román
Martín Almaraz, y algún otro miembro destacado, Lorenzo Rovalo Navais, y
Placido Ramos Jorge. Todos los problemas derivados de la pertenencia, o no, al
grupo de personas que continuaron apoyando la opción de la república, no afectaron
la convivencia de los vecinos, salvo algunas amenazas lanzadas sin tener
destinatario concreto, y que nunca
llegaron a ser llevadas a efecto,
ya que en su mayoría conservaron
la amistad durante toda la vida. La autoridad del brigada de la guardia civil
Braulio Manzano, quedo bien patente en el primer encontronazo con los
falangistas, rechazando las pretensiones de Castro, haciéndole saber que ningún falangista sería bienvenido en aquel
pueblo al presentarle una lista para llevarse algunas personas, lista
confeccionada, posiblemente, con la ayuda o consejo de algún vecino
navasfrieño. Este falangista era conocido en el pueblo por ser un asiduo
visitante, ya que cada día se desplazaba en una calesa, en algunas ocasiones
acompañado por su mujer, desde su residencia en la Genestosa para tomar café en
un establecimiento situado, en aquella época, en la plaza del pueblo. El
respeto que la gente profesaba a este brigada por su proceder, juntamente con
el civismo de los vecinos, evitaron, dentro del pueblo, cualquier saca; sacas
que se llevaron a cabo, a veces, en los pueblos vecinos por desacuerdos, entre
otras situaciones, con algún cacique local, como la que sucedió con el alcalde
del pueblo de Casillas de Flores, José María Moreiro, descendiente de Pedro Moreiro,
natural de Navasfrías, y en otros casos con personas nacidas en Navasfrías y
residentes en pueblos extremeños, sin olvidar a Félix González Alfonso, nacido
en Navasfrías el día 03/11/1887, hijo de Valentín González y Úrsula Alfonso, y
hermano de José (Mosquita). Félix, hombre provocador y de carácter poco
apacible, fue llevado directamente a una
cárcel de Ciudad Rodrigo después de negarse reiteradamente a entregarle un
revolver que poseía desde sus años de estancia en Francia, al brigada Manzano, pidiéndole
este que así lo hiciese con el fin de evitar complicaciones. Después de su
ingreso en la cárcel de Ciudad Rodrigo, un militar navasfrieño J.B.M., hacia
frecuentes visitas a esta cárcel con el fin de buscar la forma de lograr su
liberación, cosa que no consiguió debido a la furia represora de los
falangistas que se lo llevaron para ejecutarlo. No solamente las sacas causaron
bajas en la población, Petra Almaraz, hija del alcalde republicano León
Almaraz, casada con Ángel Ramos Navais,
concejal de esta alcaldía, muere en Navasfrías el día 04/09/1937, agobiada por
la situación personal y malos tratos, debido a su ideología política y su forma
de ser. En el caso del alcalde de Casillas, un vecino navasfrieño fue participe
de esta saca en primera persona. También otras personas fueron víctimas, en los
frentes, dentro de territorio llamado nacional: Tomás Manuel Acosta González,
carabinero, nacido en Navasfrías el 29/12/1906, hijo de Tomás Acosta y Petra
González, casado el día 05/12/1935 con María Jorge Chaparro; Ceferino Montero
Devesa, nacido en Navasfrías el 26/08/1898, e hijo de Manuel Montero y Luciana
Devesa, voluntario incorporado al ejército franquista; Emiliano Montero
Valiente, nacido en Navasfrías el 07/08/1913, hijo de Ignacio Montero e Isidora
Valiente , soldado de remplazo del ejército franquista; Amador Martín Almaraz,
nacido en Navasfrías el 31/03/1920, hijo
de Francisco Martín e Isabel Almaraz,
soldado de remplazo del ejército franquista; Félix Marcelino Martín, nacido en
Navasfrías el día 30/01/1911, hijo de Jacinto Marcelino (Lurú) y de Felicidad
Martín, casado el día 23/02/1935 con Castora Clemente Martín, soldado de
remplazo del ejército franquista. Victoriano Marcelino Martín, nacido en
Navasfrías el día 08/11(1918, hijo de Jacinto Marcelino (Lurú) y de Felicidad
Martín, soltero, y soldado de remplazo del ejercito franquista.
También los navasfrieños caídos en Campo Rojo
son de interés del régimen. El 11/05/1941 el ayuntamiento de Navasfrías recibe
un impreso con el fin de hacer constar los navafrieños fallecidos en Campo
Rojo. Este impreso es cumplimentado por el secretario Don Felipe Pérez Acosta y
firmado por el Alcalde Don Luis Moreiro González, siendo dirigido, el día
07/07/1941 al Fiscal Instructor .Delegado de la Causa General en Madrid,
haciendo constar, en dicho impreso, no haber habido ningún fallecido
navasfrieño en dicho Campo Rojo.
La
finalización de la guerra fue celebrada con tres días de festejos, y sus
respectivas capeas populares, con ganado cedido por los más entusiastas del
régimen, estando en desacuerdo de esta celebración, las personas con heridas
sangrantes aún y todos aquellos en oposición al golpe militar.
La
finalización de la guerra no trajo la paz para los republicanos atrapados en
Madrid, continuando las detenciones y la represión. El miedo a ser detenidos y
fusilados les hizo buscar la forma de abandonar el país rumbo a otras tierras
que le ofreciesen seguridad. La búsqueda de soluciones incluía la salida a
través de la frontera portuguesa, para lo cual contactaron con un navasfrieño,
persona vinculada estrechamente a maestros y militares que anteriormente habían
servido a la república, y buen conocedor de la zona fronteriza tanto de la
española como de la portuguesa. Esta persona fue recibida en la capital y
conducida a unas instalaciones subterráneas donde se reunió con varias personas
más con el fin de analizar los pros y los contras de una salida por esa zona.
En la reunión valoraron todos los peligros, ya que si peligrosa era la zona
española, no lo era menos la portuguesa, abundando más en los peligros
existentes después de pasar la frontera, con una policía política (PIDE) creada
por el Presidente del Consejo, Antonio Salazar de Oliveira, el mismo que había
promulgado la Constitución del Estado Novo, de inspiración fascista, fundando
el partido único, Unión Nacional, y como Ministro de Guerra, más tarde, ayudando a las fuerzas franquistas con los
llamados Viriatos. A la vista de todas estas dificultades y peligros,
exponiéndose todos a ser detenidos, desestimaron la posibilidad de una salida
por esta zona.
En los años
sucesivos las heridas irían cicatrizando, aunque la mayor parte de las veces,
en algunas personas, volverían a reverdecer sin terminar de cerrar nunca jamás,
sobre todo para las familias de todos los caídos.
El pueblo de Navasfrías tuvo que continuar sus
trabajos diarios, en los campos con la agricultura y la ganadería, en las minas
con la extracción de wolframita y estaño, y en las pequeñas industrias con el
trabajo diario de los diferentes oficios,
tratando de fortalecer los lazos de amistad entre todos, sin resquemores
ni odios, con independencia de su pensamiento político, con el fin de
salir adelante, sin recibir ayudas de
ningún tipo, al contrario, sufriendo cada año
la visita del recaudador de impuestos para el cobro de contribuciones, y
la del gobernador civil para glosar las virtudes del régimen desde el balcón
del ayuntamiento, finalizando con el cara al sol, cantado, brazo en alto, por
todos los asistentes al acto en la plaza del pueblo, mientras algunos
republicanos pasaban el tiempo que duraba el acto, confinados en el cuartel de
la guardia civil.
Así tenemos
que, como liturgia propagandista del régimen, en 1950, después de más de una
década de haber triunfado el levantamiento militar, y haber puesto fin a la 2ª Republica, el máximo
representante del poder público en los ayuntamientos es a la vez Alcalde y Jefe de F. E. T. y de
las J. O. N. S. Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva
Nacional Sindicalista.
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